Exactamente igual que la última vez que nos vimos.
Nada había cambiado, allí estaba esperandome, en la boca del metro, con su sonrisa infinita.
Porque sigue teniendo la manía de tratarme como una puta princesa y concederme todos los caprichos;porque con él nunca hay prisa en nada,
porque con él el resto de la gente y lugares, dejan de existir,
porque con él me convierto en perfecta y desaparecen todos mis defectos...
por eso, pienso, seguir teniendolo idealizado y mantenerlo en el pedestal en el que lo coloqué desde el momento en que lo conocí, como mínimo, otros 13 años más.