lunes, 27 de abril de 2009

Recuerdos

....y solamente me quedo con lo bueno; a lo malo, que le den por culo...
Los nervios. El desayuno salió por el mismo sitio por el que entró poco antes de que llegara.
El primer beso. De esos que sabes, que pase lo que pase, nunca olvidarás.
La primera vez. No hay pruebas gráficas.
Las dudas. Nunca desaparecen, siempre estarán ahí.
La decisión.. Sea como sea, se que fue buena. Lo volvería a hacer.
La primera separación. (física) Y de como te das cuenta cuanto quieres a alguien.
Juntos. Cuando estás tan agusto que te olvidas del resto del universo.
El primer baile. Aunque le guste Metallica, tambien sabe bailar "lentos".
Y el primer regalo que me hizo, y lo que nos reimos juntos, y lo que disfrutamos de nuestros cuerpos mutuamente, y lo que me quiso y lo que, a pesar de todo, me sigue queriendo...

lunes, 20 de abril de 2009

Huellas



...y después de dejarlo de ver todo negro; va retornando la normalidad.
Los brotes privamerales de los árboles son verdes, el cielo azul y el asfalto gris.
Y poco a poco va a pasando esa sensación de abandono, pero lo que no se marcha es la jodida inseguridad.
La sensación tan desagradable que llega cuando te marchas, que aparece cuando tardas o no das esa explicación que no tienes que dar pero, que yo aún espero; esa no se marcha, esa solamente se esconde cuando estás aquí.
Y poco a poco la falsa alegría de un nuevo comienzo va desplazando al dolor asesino.
Lo malo. Siempre está ahí lo malo pero, de eso si que soy capaz de evadirme. Lo cojo, lo meto bien apretadito en el rincón más escondido y olvidado, le pongo mil candados y cadenas y ahí se queda, encerrado para que no moleste nunca más.
Debe ser el día que está soleado lo que me deja ver las cosas con más claridad, no se, o a lo mejor soy yo, que me empeño que todo no es un final; si no un intermedio para meditar y en cualquier momento, reiniciar.
No se puede empezar de cero algo que se ha dejado, porque ya estubo ahí, y hay cosas que no se pueden borrar.
Lo que si se puede es aprender de lo que no se debió hacer o decir.
No volver a caer en los mismos errores, y eso es difícil de hacer cuando no te das cuenta de que los estás haciendo o, simplemente, no se está muy convencido de no estar haciendo lo correcto.
Lo malo, no es tan malo, ayuda a darte de cuenta de las cosas.
Si, es cierto, muy dolida me he sentido, tanto que no fui capaz de darme cuenta de que no siempre son las cosas como yo las veo.
Que no siempre se deben hacer las cosas cuando yo lo digo.
Que cada uno llevamos nuestro propio ritmo y eso, mejor que nadie, debería saberlo y ser la primera en haberlo aplicado contigo.
Que no siempre lo que yo pienso que se debe hacer, se puede hacer, no al menos de la manera que yo quería.
Que cada uno tiene vida anterior a "nosotros" y hay cosas en las que lo único que se debe de hacer es apoyar y tal vez, aconsejar pero nunca, nunca, forzar las situaciones.
Yo no puedo abrirte los ojos a la fuerza, ni tú a mi, ni nadie a nosotros.
Es cierto que di todo lo que tenía, pero también es cierto, que lo poco que tú tenías, me lo regalaste sin concesiones.
Y en medio de una carrera, en la cual yo iba demasiado deprisa y tú, a una velocidad moderada, nos encontramos en una curva y al intentar adelantarte, nos estrellamos.
Y es que yo no tengo punto medio para nada, nunca lo he tenido.
Si quiero, quiero, si no, no lo hago a medias.
Si lloro, lloro como las muñecas. Lágrimas a borbotones al apretarles una de sus manos de plástico.
Y así es, o todo o nada.
Sin embargo, esta vez me conformo con el punto medio, creyendo que en cualquier momento, vuelva a ser un todo.

jueves, 16 de abril de 2009

Ver todo de color de rosa

No se porqué coño, de repente, lo veo todo así.
Debe ser alguna extraña variante del daltonismo.

La foto es de aquí

lunes, 13 de abril de 2009

Rota




jueves, 2 de abril de 2009

Jack El DestripaBlogs



De las cosas más agradables que me ha dicho alguien en el último mes...

miércoles, 1 de abril de 2009

Ronroneos

Nunca olvidaré la primera vez que me llamó.
A escondidas y oscuras, me deslicé de la cama, salí de la habitación y respondí a su llamada.
Su tono de voz era como había imaginado en mi mente y un extraño ardor recorrió todo mi cuerpo.
El mismo que sientes como cuando, sin querer, te roza esa persona a la que tanto deseas.
La conversación duró apenas unos minutos.
Entonces empezaron las horas interminables de conversación, las noches enteras hablando y hablando.


Lágrimas, risas, gemidos....
-Me encanta oírte- me decías - cuando haces eso; pareces una gatita que ronronea...
Han vuelto las noches en vela.
Ahora, el teléfono no suena.