A veces si, a veces no... Si, cuando hay intereses de por medio, aunque no tengo muy claros cuales. No, cuando hay intereses también, esos si los conozco. ¿Y el punto medio? El punto medio aparece de vez en cuando y es cuando mejor se está, cuando, por unas horas o días todo se normaliza. Somos personas normales, con vidas normales. Y me pregunto constantemente ¿tan difícil es mantenerse en la mitad entre en si y el no? Porque con un poco de interés que se ponga, esa vida mediada podría ser vivida sin ningún problema hasta que llegue el momento de dividirla para siempre. Y a veces me hago mis pajas mentales y llego a mis conclusiones. Si, porque disfrazado y escondido, aún hay algún motivo más allá de la conveniencia en que sea de esa manera. No, porque sin ocultarse se muestra una realidad que intenta esconderse y no puede. Curiosamente, ambas conclusiones se van a papelera 2 segundos después de llegar a ellas y vuelta a empezar. Si porque se quiere estar en el si, no porque se añoran las cosas que en este estado se tienen. Si, porque se intenta llegar y permanecer en el punto medio pero seguidamente llega el no porque no se puede echar el freno. Y así, una y otra vez. Intentando hacer el menor caso posible a estas cosas suele pasar que un día aparecen los porqués. Y los porqués sin respuestas, son muy jodidos, ya sean respuestas buenas o malas.
Y entre si, no y porqué pasan los días sin pena ni gloria.
Se acerca el fin de semana. Se acercan dos días de dormir y llorar, lo veo venir... Se avecinan esos días en los que necesito no estar sola. Otra vez me siento sola, más sola que hace un año. Estoy tan contenta... y de golpe, me vengo abajo. No quiero estar sola, no quiero sentirme sola, no quiero hablar sola,no quiero dormir sola, no quiero comer sola, no quiero ver la tele sola, no quiero llorar sola. Estoy triste y, de repente, soy más feliz que una perdiz. ¿Me estaré volviendo maniaca-depresiva o serán las hormonas...?
**Pídeme que yo seré lo que tu quieras Quiero ser la vida que nunca me dieras ¿Dónde está? la noche que me diste entera Por pedir te pido que me quieras**
Queda ya poco para que termine el día. Nunca tengo muchas expectativas cuando llega. Siempre ha sido como otro cualquiera pero, este año no, este, esperaba algo más. Lo he pasado sola, porque he querido. Lo he pasado sola, porque ha tenido que ser así. He bajado a la calle, he comprado un pastelillo cualquiera y le he puesto una pequeña vela encima. Encendida, la he mirado mientras las lágrimas has surcado mi alma. He cerrado los ojos y, por un momento pude escuchar a mi madre, en el último cumpleaños que celebré hace ya 22 años diciéndome: "Pide un deseo y sopla..." Después de tanto tiempo sin hacerlo me he tomado la libertad de desear dos cosas en vez de una. Pero como siempre, ninguno se ha cumplido. El teléfono ha seguido mudo y no he escuchado sus voces. Seguiré durmiendo sola.
Que rápido pasa el tiempo. Justamente ayer, hizo un año que hablamos; bueno, que nos leímos por primera vez. No fue nada del otro mundo, es más, hubo un momento en que fue hasta desagradable. Al final la cosa se lío y ya han pasado 365 días, 366 para ser exactos. Y nada, que si el año pasado por estas fechas estaba poco inspirada, este mayo del 2009 lo estoy aún menos.