30.
Ya son 30.
No me espanta el hecho de cumplir 30 años, me espanta darme cuenta que sigo igual que cuando cumplí 29, cuando hice 28, igual que a los 27, lo mismo que a los 26, y así...
Cuando cumplí quince años una chica con la que iba al instituto me preguntó: ¿Donde vas a estar cuando tengas treinta?
Yo la miré, y sabiendo lo que se me venía encima (soy un poco médium) le contesté: "Con tener un buen trabajo me conformaría"
Ella soltó una carjadada divertida y continuó ".. y un buen marido"
-"No, un buen marido no; quiero un buen trabajo, y me refiero un trabajo que me guste"
-"Sí, de los de 200.000 pelas al mes, ¿no?
-No, un trabajo que me guste, que no me lleve más de 10 horas al día y que me paguen por lo que hago, por lo que rindo..."
_¿Sabes? Este "find" Néstor no tiene guardia, ¿vamos al cine?
_¿Al cine? claro, a sujetaros la vela.... creo que no, me quedo en casa.
Y eso fue todo.
Y ahora que han pasado los 15 años que nos separaban de los treinta, no se ha cumplido lo que yo quería.
Con el tiempo, "al buen trabajo" le añadí "alguien con quien pasar las noches en vela", pero tampoco lo tengo.
Tengo cosas que nunca quise tener, y las que deseaba se perdieron en alguna de las innumerables paradas que hice en el camino de mi vida.
Lo que menos me gusta de mis cumpleaños, no es, precisamente, cumplir años; me entristece que nadie lo recuerde.
Antes yo era de las que decía que lo importante es acordarte de alguien en cualquier momento y no solamente en días concretos, después, empecé a comprobar que pocas personas pensaban como yo y al final, me di cuenta que solamente yo me acuerdo de mí.
Yo me felicito la Navidad, el Año Nuevo y los cumpleaños.
Y está bien, porque así, si se me olvida, pues no puedo enfadarme conmigo misma, si no me regalo nada por navidades, no pasa nada; y si no me compro nada por mi cumpleaños, pues tampoco.
LLega un momento en que crees que te acostumbras, te dices a ti misma que no te importa, que todo está bien, pero, en el fondo se que no es verdad, que es una putada que nadie se acuerde de mi, que nadie piense en mi.
Solamente se ha acordado N.
Cuando he abierto el correo y me lo he encontrado felicitándome, cantádome un cumpleaños feliz cibernético... me he quedado.... me he emocionado y mucho.
Ya no sólo por el hecho en si de la felicitación.
Se ha acordado de mí, ha pensado en mí.
Comentamos el tema de los años, de pasada, y mira, se quedó con la fecha.
Ha sido la única felicitación, extrafamiliar, que he tenido sin tener que dar alguna pista sobre el día de hoy.
Y si, aunque yo lo niegue y reniegue de ello; no me gusta como estoy.
Por cierto, mi amiga no se casó con su novio de toda la vida,Néstor, que entonces hacía la mili; no tuvo un buen trabajo porque encontró un buen marido, uno como
este.