viernes, 11 de enero de 2008

¿Donde has estado metida?

He estado aquí escondida; pensando en el año que terminó, pensando en todo lo que dije (o no dije) y debería haber dicho (o no dicho), todo lo que he hecho, lo que no, todo eso que siempre dejo "para mañana", lo que pasa es que ese "mañana" en concreto nunca llega.

He tenido mucho tiempo para pensar, sobre todo en esa manía que tengo en confiar en la gente, aunque acabe de conocerla, y en confiarle cosas que no debería, pero es que hay ciertas cosas que necesito contárselas a alguien y siempre termino arrepintiéndome.

He estado cabilando en esa odiosa manía que tengo de darme por aludida por cosas que no debería (o que si debería) y luego, aunque sean nimias y estúpidas me paso días (con su noches) dándole vueltas en mi mal amueblada cabecita.

De repente, me he convertido en espectadora de primera fila de mi vida.

Me he "visto" desde fuera, como me ve la gente que me rodea; he sido capaz de darme cuenta lo que piensan sobre mi las personas que me conocen.

Cuando nos miramos al espejo no vemos un imagen real, tendemos a ver solo lo que queremos ver, aunque nos miráramos durante horas nunca nos veríamos como nos ven los demás.

Una noche me desperté a las tantas y sentí la necesidad de mirarme en el espejo;
Entonces vi todos mis reflejos, si, todos; no sólo el que contemplo en el espejo nada más levantarme.

Unos me gustaron, otros no; de alguno me enamoré y por algún otro me sentí asqueada.

Me gustó verme como me vio él después de tantos años, me gustó como me veían mis padres hace años y tan solo pensar una milésima de segundo como me ven ahora, esa imagen fue de las que me asqueó junto a las imagenes que tengo de mi misma cuando cuento o digo cosas que no
debería.
Tardé unos momentos en recuperarme de esos fotogramas de mi película, y aunque el censor me dice una y otra vez que se arregla con un simple tijeretazo se lo tengo prohibido:
_dicen que de los errores se aprende...
_ya, pero es que tú los repites una y otra vez.
_y mil y una veces más si hace falta, hasta que a fuerza de caer una vez tras otra sea capaz de dejar elegir a mi cabeza y no sólo a mi corazón.

Me gustó ver mi reflejo de hace no tantos años, de como era por fuera pero, sobre todo, por dentro, pero lo que más me gustó; a pesar de tanta imagen distorsionada, de tanta imagen estropeada por el mal trato que me he dado a mi misma todo este tiempo atrás, la imagen que más me gustó es la idea que ellas tienen de mi.
Al mismo tiempo me horroricé, porque esa imagen perfecta que tienen de mi, un día, al levantarme habrá desaparecido.
Se desvanecerá cuando se den cuenta que todo lo que tengo de perfecta, también lo tengo de imperfecta. Pero, por ahora, disfruto mucho porque aún puedo verme en sus ojos.

Quizá un día se me estropee el coche y tenga que coger un taxi que me lleve hasta el destino que yo misma me creado; aunque puede que el taxista se niegue a llevarme y tenga que ir hasta la próxima parada.

Quizá mañana consiga hacer desaparecer todos esos pensamientos que hacen que me vuelva tan oscura.

A lo mejor consigo mudarme de mi solitario rincón a otro donde tenga vecinos con los que hacer reuniones de comunidad.

¿Y si empiezo a practicar algún tipo de técnica de relajación que haga que fluyan mis pensamientos más equilibrados y felices?

No se, siempre he sabido que ,aunque tengo lo que quiero (y quiero lo que tengo), algo le falta a mi vida, es como si hubiera faltara una pequeña parte de algo dentro de mi...

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