Siempre tubo palabras amables para mi, siempre dándome ánimos...
Igual que llegó, un día se fue; sin poder avisar, sin poder despedirse.
Los primeros días después de conocer la noticia, me negué a creerlo.
No podía pensar que alguien como ella, toda bondad y dulzura, pudiera desaparecer así, sin más.
Justamente hoy, hace un año me envió este cuento que escribió para mi y, a pesar de que mi egoísmo no me ha dejado compartirlo durante todo este tiempo, creo que ahora es el momento.
Junto al río de plata vivía una delicada niña. Su salud era tan liviana como una hoja de prim
avera. Tan debil estaba su corazón que vivía sentadita detrás de una ventana. Cada día los pájaros y las nubes le visitaban y dibujaban para ella toda suerte de formas y canciones y así pasaban los días, despacio y abstraida.
avera. Tan debil estaba su corazón que vivía sentadita detrás de una ventana. Cada día los pájaros y las nubes le visitaban y dibujaban para ella toda suerte de formas y canciones y así pasaban los días, despacio y abstraida.Una mañana el viento trajo hasta su ventana un papelito, ella extendió su manita y lo atrapó. Lo abrió y con mucho cuidado leyó:
"estoy junto al río y necesito tu ayuda!". La niña se sorprendió.
Lo leyó varias veces y cada vez que lo hacía comprendía mejor que alguien mandaba esa notita a quien la recogiera.
Tomó fuerzas y se puso el abrigo. Abrió la puerta de su casa y caminó hasta el río y buscó lo más que pudo con sus grandes ojos morunos.
Alguien le necesita y debía encontrarle.
Al rato, cuando ya estaba cans
ada y a punto de regresar de vacío a su habitación, vió una pequeña pelota arrinconada junto a un árbol, casi cubierta de hojas. Fué hasta ella y la recogió.
ada y a punto de regresar de vacío a su habitación, vió una pequeña pelota arrinconada junto a un árbol, casi cubierta de hojas. Fué hasta ella y la recogió."Fuiste tú quien me pidió ayuda?" le preguntó en voz baja
La pelota brincó de sus brazos y ella la siguió.
A unos metros un niño lloraba en silencio y al oir los pasos de ella, se calló.
"Has visto mi pelota?"- Preguntó lanzando su voz al aire.
"Sí, la traigo yo" -le contestó ella.
"Es una pelota mágica!-le dijo el niño-"Tenía miedo de haberla perdido. Gracias a ella juego cada día, ella va y vuelve siempre, pero hoy me dijo que yo necesitaba un amigo y que no volvería sino traía uno para jugar conmigo. Pensé que no encontraría ninguno."
La niña le sonrió y él le lanzó la pelota....
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