
Respiro tranquilidad.
El desesosiego desaparece poco a poco.
¿Una quimera?
¿Acomodándome a la situación?
No.
Nunca me acostumbro a según que cosas.
Pero, esta vez, si o si, no me queda otro remedio que aceptarlo.
Porque esta vez soy parte del problema, cometí un error (o varios).
¿Dejarás que intente compensarte?
¿Podré hacerlo?
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