
Que bien está a veces vivir en la ignorancia. No sabiendo lo que tú piensas puedo imaginar todas las situaciones contigo de protagonista, las que me apetezca, las que se me antojen, si bien intento que la línea que separa realidad de ficción (a veces demasiado fina) nunca sea traspasada, puedo imaginar lo que me plazca , puedo pensar que quien me llama a deshoras y nunca dice nada eres tú, aunque se que no es así porque no tienes mi número.
Fíjate si la imaginación es libre, que después de leerte, me gusta creer que las últimas frases eran en contestación a lo que escribí el miércoles, aunque también se, que no eran para mí.
Puedo creer que cualquier día, al salir de cualquier sitio estarás ahí, esperándome y que esos besos que a veces imagino que te doy por fin, encontrarán sobre tu piel un sitio donde hacerse realidad....
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