martes, 30 de octubre de 2007
Llorar ante un muro ciego
Poco a poco, este par de últimos años y sin quererlo, me he ido rodeando de ladrillos.Al principio formaron una coraza que me permitía sentirme protegida, me sentía bien con ella.Con cada nueva decepción, un ladrillo más. Con cada nuevo agravio, otro ladrillo más; así poco a poco, y sin darme cuenta se hizo cada vez más alto y más fuerte, hasta convertirse en un muro.Ha crecido tanto que ya no sólo quepo yo, se han metido aquí ha hacerme -mala-compañía mis miedos más absurdos y mis miedos ancestrales.No me dejan abrir los ojos y volver a verme como antes me veía, no me dejan sonreír como antes sonreía y, sobre todo, se han hecho fuertes aquí dentro y no me dejan liberarme.Cada noche me arrodillo ante este muro ciego que no me ve llorar y no siente mis lágrimas, un muro que a pesar de todos los pesares tiene algo bueno: consigue que tantos miedos y complejos no me dejen ser yo misma, que no me dejen cometer el mismo error una y otra vez y no volver a sentirme engañada y humillada...
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